9 Mayo 2009: “¿Pagar por tocar? ¡Ni hablar!”



Continuando con el proceso que está pudriendo la calidad humana de la península, hoy vamos a hablar de un tema que se ha puesto de moda por parte de los propietarios de algunos locales. Lloricas, arrogantes o "enrollaos" que terminan siendo -todos- unos extorsionadores.


De entrada vamos a excluir a:


1- Campos de fútbol, pabellones olímpicos, estadios, plazas de toros y similares.


2- Salas de "conciertos" de medio-gran aforo (tipo "Bikini","Apolo" o "Razzmatazz").


De lo que vamos a tratar es de los bares de barrio o de los bares que creen apuntarse a la misma categoría que los citados en los puntos 1 y 2 pero que ni pueden ni deben, porque no cumplen los requesitos mínimos, pero lo hacen.


Muchos son los que ignoran esta realidad cada vez más extendida, pero lo cierto (sobre todo si sales por ahí y empiezas a buscar sitios para tocar) es que en la mitad de los bares a los que hemos ido te piden cantidades "sospechosas" de panoja para poder tocar. La otra mitad se reparte otras opciones tales como: tocar gratis (sin pagar pero sin cobrar), tocar a cambio de que te paguen la gasolina o la cena, o tocar cobrando algo.


De los locales que piden al grupo pagar para tocar se pueden decir muchas cosas.


La primera: Que no reúnen condiciones acústicas o de camerino (y eso también va por los que no están ni en la categoría 2 ni en la de bares de barrio: "Sidecar", "Zacarías" y "Magik" suenan mal. Que no intenten decir lo contrario).


La segunda es que si quieren ir del palo de pagar por tocar, habría que ver cuántos tienen preparado un contrato adecuado para este tipo de movidas. Por escrito y con buena letra.

La mayoría del dinero que te piden por tocar es dinero muy negro, extorsión, abuso y meada fuera de tiesto.


Algunos de los dueños esgrimen argumentos tan endebles y lloricas como el de: "Yo no puedo perder dinero con los conciertos. ¿Quién me asegura que va a venir suficiente gente para ganar dinero? Esto es un negocio, ¿sabes?"


RESPUESTA: Pues no hagas conciertos. Si tienes un bar, ya tendrás tu clientela, tu disc-jokey y ya sabrás qué días son flojos para aprovechar que tu bar está VACIO e intentar ofrecer algo atractivo para captar más clientes. Si no tienes ese problema y llenas todos los días... entonces no hay duda: eres un estafador que robas directamente a los grupos "claudicantes" que están dispuestos a pagar por tocar.


Otros dueños van del rollo arrogante por-la-cara: "Mira chaval, te hago un favor. A mí esto de los conciertos me la trae al pairo. Si quieres tocar, págame".


RESPUESTA: Ya puestos a pagar, pues te pagamos la hipoteca, porque como somos tontos...


El otro de la lista es el que va de enrollao: dice que le gusta la música, que él ya había tocado en grupos, que es su pasión y tal. Después de esta prometedora introducción, ¡Faun!, te la mete doblada y, sin saber cómo, acabas pagando de un modo u otro el hecho de tocar en su "humilde" local. Por ejemplo, media hora antes de empezar el concierto (con el público esperando y tal), el "notas" te dice que todavía está pagando el equipo de su bar con el que vamos a tocar y que tendremos que pagar (como un alquiler, claro) por usar ese equipo.


RESPUESTA: Reúne a tu antiguo grupo, toca cada fin de semana en tu local y a tus "compañeros" de grupo les pides que paguen para tocar en tu bar. ¿Vale?


El dinero que piden para poder tocar en sus locales puede ir desde los 150 euros hasta donde ellos quieran, siempre que haya algún tragocontodo dispuesto a pagarlo (y estos son los auténticos culpables de que todo se haya desmadrado: ya iremos después a por ellos).

Además de la "tarifa" fija, nos hemos encontrado en algunas ocasiones con gastos "extra" tan delirantes como el tener que pagar a un señor de una empresa de seguridad para ponerlo en la puerta.


Ya puestos, podríamos pagar la educación de sus hijos, los pisos donde se encuentran con su amante y la entrada de un yate en la costa. Por pedir que no quede.

Señores: una cosa son las "salas de conciertos" que se ganan la vida con ellos. Su fuente de ingreso y su negocio es el concierto propiamente dicho, por lo cual es normal que exijan tarifas o bien que acepten pagar los "cachés" de grupos o cantantes, sabiendo que apuestan sobre seguro y que no sólo recuperarán el dinero sino que obtendrán un necesario beneficio.


Otra cosa es robar a grupos que ya tienen que pagar sus instrumentos, amplificadores, equipos de voces y el mantenimiento de todos ellos. Medios de transporte autónomos y su correspondiente carburante. Alquiler de locales de ensayo donde se prepara durante cientos de horas un espectáculo que sólo dura hora y media o dos horas. Traduzcamos todo el tiempo y esfuerzo empleado y... cuando alguien te dice que tienes que pagar por tocar, puedes decirle tranquilamente: UN ABRAZO.


Como decíamos antes, la culpa es del primer débil de caracter que tragó y pagó como un verdadero inocente la panoja exigida por la sala. Si desde un primer momento alguien hubiera plantado los principios en la tierra y hubiera dicho: "LA COSA VA AL REVÉS, AMIGO", pronto se les hubiera acabado la tontería.


Posiblemente todo vaya a peor y (de hecho muchos grupos que conozco...y de los buenos...han pasado de todo el asunto y se dedican a tocar para divertirse: al menos eso no se lo quitará nadie) al final, los únicos conciertos que podréis ir a ver serán los que los medios nos obligan a ver: "U2", "SPRINGSTEEN", "BOB DYLAN" Y "MADONNA". A 180 euros la entrada.


En cualquier caso espero que los que leáis esto tengáis mejor gusto y no queráis pagar los excesos y caprichos de todos estos negociantes, que en su momento intentaron hacer música y ahora lo único que hacen es dinero, y muy bien, por cierto. Hacen mejor dinero que música, eso está clarísimo.


NO PAGUEIS POR TOCAR, Y SI LO HACEIS IROS MUY LEJOS DE AQUI.


Lechuga en los Tanatorios.